Pierda 5 veces más peso entrenando su mente

Perder peso requiere hacer ajustes en la dieta y en el estilo de vida, pero una vez que lo hayamos hecho, ¿podemos hacer algo para maximizar los buenos resultados? Un nuevo estudio muestra que la aplicación de una simple técnica de imágenes mentales podría aumentar significativamente la pérdida de peso.


Una técnica de imágenes mentales es muy útil para ayudar a las personas a perder peso.

Recientemente, la Dra. Linda Solbrig y sus colegas, de la Universidad de Plymouth en el Reino Unido, realizaron un estudio.

Su objetivo principal fue averiguar qué tipos de intervención motivacional serían los más efectivos para ayudar en los esfuerzos de pérdida de peso.

Los científicos compararon una terapia de conversación bastante común conocida como Entrevista Motivacional (IM) con un nuevo tipo de intervención motivacional llamada Entrenamiento de Imágenes Funcionales (FIT).

En el IM, la persona que se embarca en un programa de pérdida de peso recibe consejería que le permite encontrar y expresar lo que la motiva a cambiar (en este caso, perder el exceso de peso).

Con FIT, sin embargo, a la persona que desea perder peso se le enseña a visualizar completamente, de la manera más realista posible, el logro de su objetivo de pérdida de peso, y lo que eso le permitiría hacer o experimentar lo que no puede hacer o experimentar en la actualidad.

“La mayoría de la gente está de acuerdo en que para perder peso es necesario comer menos y hacer más ejercicio, pero en muchos casos, la gente simplemente no está lo suficientemente motivada para seguir este consejo, por mucho que esté de acuerdo con él”, explica el Dr. Solbrig.

“Así que FIT se presenta con el objetivo clave de animar a alguien a crear su propia imagen de lo que el cambio puede parecer y sentir, de cómo se puede lograr y mantener, incluso cuando surgen los desafíos”, añade.

Los investigadores querían ver qué enfoque (IM o FIT) produciría los mejores resultados para los participantes. Los hallazgos del estudio aparecen en el International Journal of Obesity .

Terapia de conversación vs. imágenes funcionales

El Dr. Solbrig y su equipo reclutaron a 141 participantes con índices de masa corporal (IMC) de al menos 25. Las directrices actuales de la Organización Mundial de la Salud (OMS) dicen que una persona con un IMC de 25 se considera con sobrepeso, y una persona con un IMC de 30 o más podría ser diagnosticada con obesidad.

Del número total de participantes, 55 se sometieron a IM y 59 a FIT. Todos ellos participaron en dos sesiones de la intervención que se les había asignado: una cara a cara y otra por teléfono.

Los participantes también recibieron llamadas de seguimiento cada dos semanas durante un período de 3 meses, y luego una vez al mes durante otros 3 meses. El tiempo máximo de contacto para cada persona fue de 4 horas durante todo el período de estudio.

Cómo funciona una proteína con las bacterias intestinales para prevenir la obesidadLas bacterias intestinales juegan un papel importante en el control del peso, y los investigadores acaban de descubrir un nuevo mecanismo.

Las evaluaciones se llevaron a cabo en la línea de base, después de 6 meses (al final de la intervención), y luego nuevamente después de 12 meses desde la línea de base.

Los investigadores encontraron que los participantes que se sometieron a la FIT habían perdido cinco veces más peso, en promedio, en comparación con los que se sometieron a un IM. Específicamente, los participantes en el grupo de FIT perdieron 4.3 centímetros más alrededor de sus cinturas durante 6 meses que los del grupo de IM.

Esto equivale a un promedio de 4,11 kilogramos perdidos por los individuos en el grupo FIT, comparado con un promedio de 0,74 kilogramos perdidos por aquellos en el grupo MI.

Además, los que se sometieron a la intervención FIT informaron que seguían perdiendo peso en exceso incluso después del período de intervención de seis meses. A los 12 meses, los participantes del grupo FIT habían perdido un promedio de 6,44 kilogramos, y los del grupo MI sólo habían perdido 0,67 kilogramos, en promedio.

“Es fantástico que la gente perdiera significativamente más peso en esta intervención, ya que, a diferencia de la mayoría de los estudios, no proporcionaba consejos ni educación sobre la dieta o la actividad física”, como señala el Dr. Solbrig. “La gente era completamente libre en sus elecciones y apoyada en lo que quería hacer, no en lo que un régimen prescribía.”

Una potente técnica multisensorial

Lo que hace que el FIT sea mucho más efectivo que el MI, creen los especialistas, es que utiliza imágenes multisensoriales, pidiendo a las personas que imaginen todo acerca de sus experiencias mejoradas después de la pérdida de peso, desde cómo se ven y se sienten hasta cómo pueden sentir y sentir el sabor y el olor.

También se puso a su disposición una aplicación opcional para ayudar a los participantes a imaginar estos escenarios.

“Comenzamos con llevar a la gente a través de un ejercicio sobre un limón[con respecto a la técnica FIT]”, dice el Dr. Solbrig, añadiendo: “Les pedimos que se imaginen viéndolo, tocándolo, exprimiéndolo, bebiendo el jugo, y el jugo accidentalmente chorreando en sus ojos, para enfatizar cuán emocional y apretado a nuestras sensaciones físicas son las imágenes”.

“Desde allí somos capaces de animarles a que imaginen y acepten plenamente sus propios objetivos. No sólo `imagínese lo bueno que sería perder peso’ sino, por ejemplo, `¿Qué le permitiría perder peso que no puede hacer ahora? “¿Cómo se vería, sonaría y olería?” y los animaría a usar todos sus sentidos.”

Dra. Linda Solbrig

Esta técnica puede ser particularmente eficaz en el caso de las personas que pueden tener dificultades para mantener su motivación para perder peso.

Por ejemplo, una participante del estudio que fue asignada al grupo de FIT anota que le permitió permanecer realmente concentrada en las razones por las que se embarcó en su viaje de pérdida de peso.

“Perdí a mi madre a los 60 años, y siendo yo misma de 59 años con una variedad de problemas de salud, mi motivación fue estar ahí para mi hija. No dejaba de pensar en ponerme el vestido que me compré para la graduación de mi hija, y los días en que realmente no tenía ganas de hacer ejercicio, me imaginaba cómo me sentiría”, explica la participante.

“He pasado de 14 piedras a 12 piedras de 2”, añade, “y he conseguido reducir la dosis que necesito para mis tabletas de presión arterial. Todavía me gustaría perder un poco más, pero estoy encantado con el cambio de mentalidad”.

Leave a Reply