Obesidad: Los investigadores identifican 4 subtipos

Los investigadores han llamado a la obesidad una epidemia, y muchos están trabajando duro para desarrollar una solución. Pero, ¿hay una sola respuesta? Una nueva investigación sugiere que la obesidad toma diferentes formas y que el mismo enfoque no funcionará para todos.


Necesitamos mejores clasificaciones para la obesidad, enfatiza un nuevo estudio.

Los especialistas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) se refieren a la obesidad como una “epidemia global” que debe ser abordada si queremos prevenir sus efectos adversos.

La obesidad es un factor de riesgo importante para muchas otras condiciones de salud, incluyendo diabetes tipo 2, enfermedades cardíacas y varios tipos de cáncer. Por eso es tan importante encontrar un enfoque terapéutico eficaz.

Sin embargo, los autores de un nuevo estudio, que incluyó datos de miles de personas con obesidad, advierten que no hay -y puede haber- una sola mejor manera de tratarla.

Los investigadores – de la Universidad de Brown, en Providence, RI – han encontrado cuatro subtipos distintos de obesidad, y estos podrían responder mejor a diferentes enfoques.

“Probablemente no haya una solución mágica para la obesidad: si hay una solución mágica, va a ser diferente para los diferentes grupos de personas”.

Autor principal Prof. Alison Field

Pedir un enfoque más personalizado

El profesor Field, que dirige el departamento de epidemiología de Brown, ha estado presionando para lograr una mejor clasificación de la obesidad. El diagnóstico actual, cree ella, es demasiado amplio y requiere una mejor diferenciación. Esto permitiría a los médicos identificar los tratamientos adecuados de forma individual.

“Hay una mezcla muy diversa de personas que se ponen en un grupo”, dice el investigador, y agrega: “Un niño que se vuelve muy obeso a la edad de 5 años va a ser muy diferente de alguien que gradualmente aumenta de peso con el tiempo y a la edad de 65 años es obeso”.

“Tenemos que reconocer esta diversidad, ya que puede ayudarnos a desarrollar enfoques más personalizados para tratar la obesidad”, enfatiza.

Los nuevos hallazgos, que aparecen en la revista Obesidad , son el resultado de un análisis de datos de 2,458 participantes que se habían sometido a cirugía bariátrica (pérdida de peso) por obesidad.

Los participantes se habían sometido a un bypass gástrico o a una cirugía de banda gástrica entre marzo de 2006 y abril de 2009. Los investigadores los reclutaron a través del estudio Longitudinal Assessment of Bariatric Surgery.

Los 4 subtipos de obesidad

Los autores observaron las variables psicológicas de los participantes, incluidos los patrones de alimentación, así como sus antecedentes de peso y niveles hormonales, junto con otros factores biológicos.

Según el Prof. Field, este fue el primer estudio en incluir un análisis de estos elementos psicológicos.

Los investigadores pudieron identificar cuatro grupos diferentes de personas con obesidad, utilizando un método estadístico especializado para analizar los datos.

Antes de la cirugía, los del primer grupo tenían niveles elevados de glucosa (azúcar) en la sangre y bajos niveles de colesterol de lipoproteínas de alta densidad, que se llama “colesterol bueno” porque ayuda a eliminar el exceso de moléculas de grasa.

Hasta el 98 por ciento de los individuos en este grupo tenían una forma de diabetes.

Los del segundo grupo tenían conductas alimenticias desordenadas. De acuerdo con los hallazgos:

  • El 37 por ciento de las personas de este grupo se dedicaba a los atracones.
  • El 61 por ciento informó que sentía falta de control sobre los refrigerios entre comidas.
  • El 92 por ciento dijo que comía cuando no tenía hambre.

¿La depresión causa obesidad o la obesidad causa depresión?

El Prof. Field encontró sorprendentes las características del tercer grupo. Con respecto al metabolismo, las personas en este grupo tenían perfiles bastante promedio consistentes con la obesidad. Sin embargo, informaron sobre niveles muy bajos de trastornos alimentarios: sólo el 7 por ciento dijo que comía en ausencia de hambre.

“Interesantemente, ningún otro factor distingue a este grupo de las otras clases”, escriben los investigadores.

Las personas en el cuarto grupo reportaron haber recibido diagnósticos de obesidad cuando eran niños. En promedio, los de este grupo tenían un índice de masa corporal (IMC) de 32 para la edad de 18 años. Este fue el más alto entre los grupos, que tenían un promedio colectivo de alrededor de 25 para la misma edad.

Los miembros del cuarto grupo también tenían el IMC promedio más alto, de 58, justo antes de someterse a la cirugía. Los de los otros grupos tenían un IMC promedio de 45, registrado en el mismo punto.

Las clasificaciones genéricas comprometen los resultados

Al observar los datos de los primeros tres años después de la cirugía, los investigadores notaron que, en promedio, las mujeres habían perdido 30 por ciento de su peso antes de la cirugía, mientras que los hombres habían perdido 25 por ciento.

Al diferenciar por grupos, el equipo encontró que los participantes del segundo y tercer grupo experimentaron los mayores beneficios de la cirugía bariátrica.

Específicamente, los participantes que habían reportado hábitos alimenticios desordenados perdieron la mayor parte del peso antes de la cirugía: los hombres un promedio de 28.5 por ciento y las mujeres un promedio de 33.3 por ciento.

Estos hallazgos llevaron a la profesora Field y a sus colegas a enfatizar la importancia de clasificar correctamente a los individuos con obesidad, en lugar de agruparlos en la misma categoría indistinta.

“Una de las razones por las que no hemos tenido hallazgos más sólidos en el campo de la investigación sobre la obesidad es que estamos clasificando a todas estas personas como iguales”, señala el autor principal.

“Es muy posible que haya algunas estrategias increíblemente eficaces para prevenir o tratar la obesidad”, añade, “pero cuando se mezclan pacientes de diferentes grupos, se diluye el efecto”.

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