¿Cuáles son los síntomas de la diabetes tipo 2 en los niños?

La diabetes tipo 2 es una condición crónica que puede desarrollarse a cualquier edad. A menudo tiene un inicio lento y gradual, lo que puede dificultar la detección y el diagnóstico en los niños.

En este artículo, analizamos qué es la diabetes tipo 2 y describimos sus síntomas, causas y factores de riesgo en los niños.

También exploramos cómo un médico diagnostica y trata la afección, las formas de ayudar a prevenirla y las complicaciones que puede causar.

¿Qué es la diabetes tipo 2?


En un niño con diabetes tipo 2, el cuerpo es resistente a la insulina o no puede producir suficiente.

La diabetes tipo 2 es una condición crónica caracterizada por altos niveles de azúcar en la sangre o glucosa.

El páncreas produce una hormona llamada insulina que ayuda a controlar la cantidad de azúcar en la sangre.

En una persona con diabetes tipo 2, el cuerpo no produce suficiente insulina o no responde adecuadamente a la hormona, lo que se denomina resistencia a la insulina.

En el pasado, la comunidad médica llamaba diabetes tipo 2 a la diabetes de inicio en la adultez o a la diabetes no insulinodependiente. Sin embargo, la afección está afectando a un número cada vez mayor de niños y adolescentes, ya que las tasas de obesidad siguen aumentando.

Según el Centro Nacional para la Prevención de Enfermedades Crónicas y la Promoción de la Salud, los médicos de los Estados Unidos diagnosticaron alrededor de 5.300 niños y adolescentes de 10 a 19 años de edad con diabetes tipo 2 entre 2011 y 2012.

La diabetes tipo 2 es una enfermedad a largo plazo que puede conducir a complicaciones graves si una persona no recibe tratamiento. Por el momento, no hay cura.

Síntomas

La diabetes tipo 2 a menudo tiene un comienzo lento y gradual. Debido a esto, puede ser difícil de detectar en los niños.

Los signos y síntomas generales de ambos tipos de diabetes son similares. Los niños y los adultos pueden experimentar:

  • Aumento de la micción. Cuando hay un exceso de azúcar en la sangre, los riñones tienen que trabajar más duro para absorberlo y filtrarlo. Esto puede resultar en un aumento de la micción.
  • Aumento de la sed. El aumento de la micción puede causar deshidratación. Una persona puede sentirse especialmente sedienta y necesitar beber más de lo habitual.
  • Fatiga. Cuando el cuerpo es menos capaz de usar el azúcar en la sangre adecuadamente, esto puede causar fatiga, al igual que muchos problemas que pueden ser comunes en las personas con diabetes, como la deshidratación.
  • Visión borrosa. Los niveles altos de azúcar en la sangre pueden extraer líquido de los lentes de los ojos, haciendo que sea más difícil enfocar.
  • Piel oscura. La resistencia a la insulina puede hacer que ciertas áreas de la piel se oscurezcan. El término médico para esto es acantosis nigricans, y a menudo afecta las axilas y la parte posterior del cuello.
  • Heridas que sanan lentamente. Los niveles altos de azúcar en la sangre pueden llevar a tiempos de curación más largos para las llagas e infecciones de la piel.

Causas y factores de riesgo

La obesidad causa resistencia a la insulina, lo que aumenta el riesgo de diabetes tipo 2.

Cualquier persona puede desarrollar diabetes tipo 2, incluyendo los niños. La afección tiene mayor probabilidad de desarrollarse en adultos y niños con sobrepeso u obesos.

La obesidad aumenta el riesgo de diabetes tipo 2 al causar resistencia a la insulina. Esto ocurre cuando los órganos y tejidos no responden adecuadamente a la insulina y no absorben suficiente azúcar de la sangre.

La resistencia a la insulina produce altos niveles de azúcar en la sangre, una menor tolerancia a la glucosa, más inflamación y una sobreproducción de glucosa en el hígado.

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), la obesidad afectó a 13,7 millones de niños y adolescentes de 2 a 19 años de edad entre 2015 y 2016 en los Estados Unidos

.

Los autores de un estudio de 2017 encontraron que los niños y adultos menores de 25 años que cayeron en los rangos del índice de masa corporal para la obesidad eran cuatro veces más propensos a desarrollar diabetes tipo 2 que los que estaban en los rangos normales.

Otros factores de riesgo para la diabetes tipo 2 en niños incluyen:

  • tener un padre o hermano con la afección, porque tiene un componente genético
  • ser de ascendencia asiática, de las islas del Pacífico, africana, nativa americana o latina
  • tener signos de resistencia a la insulina, como acantosis nigricans

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Diagnóstico

Para diagnosticar la diabetes tipo 2, el médico le preguntará acerca de los síntomas del niño y puede tomar una muestra de sangre para verificar los niveles de glucosa. El médico también puede utilizar una simple prueba de orina para detectar la presencia de azúcar en la orina.

En los Estados Unidos, las posibles pruebas de sangre incluyen:

  • Glucemia en ayunas. Los médicos toman esta prueba en la mañana cuando el niño tiene el estómago vacío. La comunidad médica considera que una persona con un nivel de glucosa en sangre en ayunas superior a 126 miligramos por decilitro (mg/dl) tiene diabetes.
  • Hemoglobina glicosilada (A1C). Esto verifica la cantidad de glucosa adherida a los glóbulos rojos a lo largo del tiempo. Los médicos consideran que una persona tiene diabetes si su medición de A1C es superior al 6.5 por ciento, o 48 milimoles por lunar.
  • Glucosa en sangre aleatoria. Un médico pide esta prueba a una hora aleatoria durante el día. La comunidad médica considera que alguien tiene diabetes si su nivel aleatorio de glucosa en sangre es superior a 200 mg/dl.

Para un diagnóstico fiable, un profesional médico debe realizar estas pruebas en dos ocasiones distintas.

Para confirmar un diagnóstico, el médico también puede solicitar múltiples pruebas o puede verificar otros factores, como la tolerancia a la glucosa.

Tratamiento

El tratamiento para la diabetes tipo 2 es generalmente similar en niños y adultos.

Los tratamientos más importantes a menudo son las intervenciones en el estilo de vida, que incluyen control de peso, cambios en la dieta y ejercicio.

Un médico también puede recetar insulina u otros medicamentos que ayudan al cuerpo a responder mejor a la insulina. Es posible que el niño también necesite controlar regularmente sus niveles de glucosa en la sangre.

El médico adaptará el plan de tratamiento de acuerdo con la edad del niño, sus necesidades y la gravedad de la afección.

Es importante que los padres y cuidadores comuniquen el plan de tratamiento a los cuidadores del niño, maestros, entrenadores y cualquier otra persona que supervise al niño fuera de casa.

Prevención

Hacer ejercicio durante al menos 60 minutos al día ayudará a los niños a mantener un peso saludable.

La prevención de la diabetes tipo 2 implica en gran medida el desarrollo de hábitos de vida saludables, como:

Mantener un peso saludable

Asegurarse de que el peso se mantenga en un nivel saludable puede reducir el riesgo de diabetes tipo 2. Un médico o dietista puede aconsejar sobre los rangos de peso saludable para los niños y recomendar programas para bajar de peso, si es necesario.

Consumir una dieta bien equilibrada

La dieta de un niño debe contener cantidades limitadas de azúcares añadidos y carbohidratos simples. Los panes y pasteles hechos con harina blanca pueden ser problemáticos y la dieta debe incluir muchas frutas, verduras, proteínas magras y granos enteros. Esto reducirá el riesgo de obesidad y diabetes tipo 2.

Ejercicio

El ejercicio es esencial para mantener un peso saludable y una salud general. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que los niños de 5 a 17 años realicen al menos 60 minutos de actividad física moderada o vigorosa todos los días. Anime a los niños a jugar afuera y practicar deportes, y limite el tiempo que pasan frente a una pantalla. Esto puede significar reducir el uso de videojuegos, televisión y dispositivos similares.

Complicaciones

Los niños con diabetes tipo 2 están en riesgo de complicaciones potencialmente serias, incluyendo enfermedad cardiaca y apoplejía.

Otras complicaciones y condiciones asociadas pueden incluir:

  • presión arterial alta
  • niveles altos de colesterol en la sangre
  • daño ocular, que la comunidad médica llama retinopatía diabética
  • daño a los nervios o neuropatía diabética
  • daño o insuficiencia renal, o nefropatía diabética

Perspectiva

La diabetes tipo 2 es cada vez más común en los niños, ya que las tasas de obesidad infantil siguen aumentando.

La afección puede ser difícil de detectar y diagnosticar en niños, y los médicos aún no están seguros de los efectos a largo plazo de tenerla a una edad temprana.

Centrarse en hábitos de estilo de vida saludable que impliquen, por ejemplo, una dieta bien equilibrada y mucha actividad física, puede ayudar a prevenir y tratar la diabetes tipo 2 en los niños.

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