Cómo las dietas grasas impiden que el cerebro diga no a los alimentos

Las personas con obesidad suelen encontrar dificultades a la hora de regular sus hábitos alimentarios, ya que sus cuerpos ya no saben cuándo tienen y cuándo no tienen hambre. Los investigadores se preguntan por qué sucede esto.


¿Cómo afecta una dieta alta en grasas a la capacidad del cerebro para enviar la señal de “dejar de comer”?

¿Cómo sabemos cuándo comer y cuándo dejar de comer? Fácil: nos sentimos hambrientos, así que sabemos que es hora de comer.

Entonces, cuando nos sentimos llenos, sabemos que es hora de dejar los cubiertos y seguir con nuestro día.

Estos estados de hambre y saciedad se producen debido a la capacidad del cerebro para “descifrar” las señales de dos hormonas clave: la llamada “hormona del hambre”, la grelina, y la “hormona del gasto energético”, la leptina, que se libera cuando llega el momento de dejar de comer y empezar a quemar esas calorías.

La obesidad, señalan los investigadores, se caracteriza frecuentemente por la resistencia a la leptina, lo que significa que el cuerpo es incapaz de “leer” las señales enviadas por la hormona que normalmente frena el apetito.

Lo que aún no está claro es cómo se desarrolla la resistencia a la leptina y qué elementos del circuito leptina-cerebro se ven afectados.

Un nuevo estudio de la Universidad de California en San Diego y de varias instituciones internacionales de investigación ha revelado que las dietas ricas en grasas pueden dañar la capacidad del cerebro para “sentir” la leptina, lo que conduce a la resistencia a la leptina.

Los investigadores han publicado sus hallazgos en la revista Science Translational Medicine .

La enzima que daña los receptores de leptina

“Nuestra hipótesis”, dice el primer autor del estudio, Rafi Mazor, “fue que una enzima que descompone las proteínas en aminoácidos y polipéptidos puede romper los receptores de membrana y llevar a una actividad disfuncional”.

Es decir, los investigadores querían probar si, en el proceso de metabolizar los alimentos grasos, el cuerpo crea un tipo de molécula que “corta” los receptores de leptina encontrados en las células neuronales del hipotálamo, que es la región del cerebro que típicamente recibe las señales de la leptina.

Sólo una pérdida de peso del 5 al 10 por ciento tiene beneficios sorprendentes para la saludDerramar una pequeña porción de ese peso extra puede ser beneficioso para el mundo del bien, sugiere la investigación.

Ellos probaron esta hipótesis en un modelo de obesidad en ratones en el que los animales eran alimentados regularmente con una dieta alta en grasas.

De hecho, Mazor y sus colegas encontraron que su premisa había sido correcta. El cerebro de los ratones que habían consumido una dieta de grasas produjo una proteasa -un tipo de enzima- llamada “metaloproteinasa-2” (Mmp-2).

El Mmp-2 activado corta los receptores de leptina que se encuentran en las membranas de las células neuronales en el hipotalamo, dañando así la capacidad del cerebro para saber cuándo es el momento de dejar de comer.

Los científicos pudieron identificar el Mmp-2 y confirmar su impacto en los receptores de leptina mediante la evaluación de la actividad de la proteasa en el cerebro de ratones con obesidad. Al observar la respuesta de los receptores de leptina, notaron que la actividad del Mmp-2 les impedía unirse a la leptina.

Además, en cultivos de laboratorio de células cerebrales con receptores de leptina, Mazor y el equipo observaron el mismo efecto: La exposición al Mmp-2 afectó la respuesta de las células a la hormona.

Por el contrario, cuando el equipo de investigación diseñó un grupo de ratones para que no produjeran Mmp-2, los animales no ganaron mucho peso extra – incluso cuando comieron una dieta de grasas – y los receptores de leptina en sus cerebros permanecieron intactos.

Un nuevo campo de estudio para las enfermedades metabólicas”

Al observar este mecanismo en juego, los investigadores también han comenzado a desarrollar una estrategia que, esperan, pueda bloquearlo. Por lo tanto, se preguntan si el uso de inhibidores Mmp-2 podría contrarrestar la resistencia a la leptina y ayudar a las personas a perder peso extra.

“Cuando se bloquea la proteasa que conduce a los receptores sin señalización, se puede tratar el problema”, cree el coautor del estudio, el profesor Geert Schmid-Schönbein.

Los científicos se proponen desarrollar ellos mismos un inhibidor de este tipo; mientras tanto, están planeando realizar un estudio con participantes humanos, para verificar si se aplica el mismo mecanismo de bloqueo de la leptina.

“En el futuro”, añade Mazor, “trataremos de averiguar por qué se activan las proteasas, qué es lo que las activa y cómo detenerlas”, añadiendo que “todavía queda mucho trabajo por hacer para comprender mejor la ruptura de los receptores y la pérdida de la función celular mientras se sigue una dieta alta en grasas”.

“Abrimos un nuevo campo de estudio para las enfermedades metabólicas. Necesitamos preguntarnos qué otras vías, además de la leptina y sus receptores, experimentan un proceso destructivo similar y cuáles podrían ser las consecuencias”.

Rafi Mazor

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