Cómo las bacterias intestinales pueden ayudar a mantener una dieta y una buena salud

Los estudios en ratones han revelado que los animales con un menor consumo de calorías tienen menos exceso de peso, se mantienen más sanos y viven más tiempo. Una nueva investigación analiza por qué puede ser así, lo que sugiere que se debe a las bacterias intestinales y su influencia en el sistema inmunológico.


Las bacterias intestinales influyen indirectamente en la pérdida de peso y en los resultados de salud.

Un estudio dirigido por el Prof. Mirko Trajkovski, de la Universidad de Ginebra en Suiza, ha estado investigando cómo las dietas restringidas en calorías pueden influir en el peso y en el estado general de salud.

Sin embargo, lo que es más importante, los científicos han estado interesados en averiguar por qué la restricción de la ingesta calórica puede hacer que una persona sea más saludable.

El estudio, realizado en ratones y cuyos resultados fueron publicados en la revista Cell Metabolism , sugiere que las poblaciones de bacterias que se encuentran en el intestino tienen un papel importante que desempeñar cuando se trata de dietas y resultados de salud.

En el futuro, los científicos esperan que sus hallazgos puedan eventualmente conducir a mejores tratamientos para las personas que viven con obesidad.

Bacterias intestinales y moléculas tóxicas

Los investigadores trabajaron con ratones, cuya alimentación controlaron durante 30 días, de modo que su ingesta calórica se restringió en 40 por ciento.

Después de este período, el equipo notó que los cuerpos de los ratones estaban promoviendo la producción de grasa beige, un tipo de tejido graso que se convierte fácilmente en energía, lo que también conduce a la pérdida de peso.

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Para ver qué papel podrían desempeñar las bacterias intestinales en el proceso de volverse más saludables después de una dieta restringida en calorías, los científicos transfirieron algunas de estas bacterias de los ratones que hacían dieta a un grupo de ratones criados para no tener microbiota intestinal.

Así, el Prof. Trajkovski y su equipo transfirieron las comunidades microbianas de la ceca de los ratones que hacían dieta, es decir, las primeras secciones de su intestino grueso, a las vísceras de los ratones criados en condiciones estériles.

Los investigadores encontraron que el simple hecho de realizar esta transferencia de microbiota permitió que los ratones se volvieran más delgados y produjeran más grasa beige, a pesar de permanecer en sus dietas regulares.

Después de analizar la composición y el comportamiento de estas microbiota, el Prof. Trajkovski y su equipo observaron que producían menos moléculas tóxicas conocidas como lipopolisacáridos (LPS).

Sin embargo, cuando los investigadores trataron de aumentar los niveles de LPS para que alcanzaran sus niveles normales, notaron que los ratones con LPS más alto vieron menos beneficios para la salud, a pesar de la dieta.

“¿Un medicamento para simular la restricción calórica?

Los investigadores señalan que el LPS en realidad desencadena una respuesta inmunitaria al activar una proteína conocida como receptor 4 similar al peaje (TLR4).

En el estudio reciente, notaron que los ratones que habían sido diseñados genéticamente para no expresar el TLR4 en realidad disfrutaban de beneficios de salud similares a los observados por los roedores en la dieta restringida en calorías.

“Es evidente que el sistema inmunológico no sólo combate las infecciones, sino que también desempeña un papel clave en la regulación del metabolismo”, señala el profesor Trajkovski.

Sin TLR4 activado, los ratones no sólo produjeron más grasa beige y por lo tanto vieron más pérdida de peso, sino que también reaccionaron mejor a la insulina. El hígado de estos roedores también era más efectivo para procesar el azúcar y la grasa, y los ratones se acostumbraron mejor a las temperaturas más frías.

“Esto se está convirtiendo en un campo de investigación completamente nuevo”, dice el profesor Trajkovski.

Tras identificar estos mecanismos, el equipo decidió probar la eficacia de dos compuestos diferentes: uno destinado a reducir la producción de LPS y el otro a bloquear el TLR4.

Ambos fármacos fueron efectivos en ratones e indujeron un resultado de salud similar al producido por la dieta restringida en calorías.

“Es posible que algún día sea posible tratar a las personas obesas con un medicamento que simule la restricción calórica. Actualmente estamos investigando los cambios precisos en las comunidades bacterianas, y también estamos probando otros compuestos que reducen la producción y señalización de LPS”.

Prof. Mirko Trajkovski

El equipo incluyó investigadores de la Unidad de Biotecnología de IMED en Gotemburgo, Suecia, Inselspital Bern en Suiza, y de la compañía farmacéutica AstraZeneca.

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